...Tomaré el té de la madrugada
con la exquisita compañía
de Soledad, ella, amiga fiel,
inseparable, de mañanas, tardes,
noches y madrugadas,
acicala las esperas, lustra los olvidos
y prepara las ausencias
se viste de pieles finas
y joyas lujuriosas,
entra por las ventanas,
se cuela por la puerta,
no tiene hora fija de llegada
y tampoco de partida,
se acomoda plácidamente
y cuesta desterrarla...
Tengo el sabor en mis labios
De un beso de amor
tengo un puñado de arena
justo del mar de tu ausencia
con una estrella dormida
colgada de mi existencia
tengo las manos vacías
con una sola esperanza
rompiendo sábanas blancas
corriendo sola en la playa
vagando en campos desiertos
rogando besos de fuego
caricias albas del cielomiradas verdes del campo.
miércoles, 7 de mayo de 2008
1
Con rumbo hacia la montaña
entre senderos sin lumbre,
para que el camino alumbre
con su mirada de hazaña
lleva luciérnaga huraña
y una linterna gastada
que pende del firmamento
y danza un vals con el viento,
bella dama engalanada
menguante luna encantada.
subiendo por empedrados
divisa los bellos montes
descalzos sobre horizontes
refulgen hermosos prados
ante los ojos cansados
atrás quedó la ciudad,
semeja pomposo lago
radiante traje de mago
manantial de gran bondad
vestida con su oquedad.
ya de tanto caminar
despiertan sutil la aurora,
pendientes de cada hora
las aves con su trinar
gorjeando en el pinar
odas y cantos celestes
parásitas suspendidas
de suaves sedas teñidas
sobre los troncos agrestes
viven en pequeñas huestes.
entre senderos sin lumbre,
para que el camino alumbre
con su mirada de hazaña
lleva luciérnaga huraña
y una linterna gastada
que pende del firmamento
y danza un vals con el viento,
bella dama engalanada
menguante luna encantada.
subiendo por empedrados
divisa los bellos montes
descalzos sobre horizontes
refulgen hermosos prados
ante los ojos cansados
atrás quedó la ciudad,
semeja pomposo lago
radiante traje de mago
manantial de gran bondad
vestida con su oquedad.
ya de tanto caminar
despiertan sutil la aurora,
pendientes de cada hora
las aves con su trinar
gorjeando en el pinar
odas y cantos celestes
parásitas suspendidas
de suaves sedas teñidas
sobre los troncos agrestes
viven en pequeñas huestes.
sin titulo
Por él dejaría la vida en los harapos del destino
hecha jirones en el mar de sus suspiros.
Por un beso suyo muero entre dos soles
cuales ojos de verbenas que encienden mis sentidos.
Sus manos mariposas que vuelan presurosas
en mi jardín florido aún cuando ha llovido.
Entre mundos efímeros dos jardines de rosas
semejan aquellos astros de radiante lumbre.
Su fulgor, desatan la vil incertidumbre
del imaginario beso que a diario entreteje
la ilusión mordaz, despertando los silencios
De la espera adormecida en la penumbra maliciosa
Las interminables horas giran descontroladas
En sentido contrario al giro del reloj.
se pasean insomnes por los rosales
entre lujuriosos jardines de amor.
la luna misteriosa dora la penumbra
cual jardín en flor, donde esculpe
su mejores odas el deseo y la pasión.
El crepúsculo se viste con luciérnagas radiantes
cual faroles encendidos mirando el horizonte
sentados al sereno de tus ojos perdidos
acicalando sus mejores versos .
de los servidores del amor
sus alas despliega la noche
vuelan entre sábanas blancas
las caricias y una plegaria de amor.
hecha jirones en el mar de sus suspiros.
Por un beso suyo muero entre dos soles
cuales ojos de verbenas que encienden mis sentidos.
Sus manos mariposas que vuelan presurosas
en mi jardín florido aún cuando ha llovido.
Entre mundos efímeros dos jardines de rosas
semejan aquellos astros de radiante lumbre.
Su fulgor, desatan la vil incertidumbre
del imaginario beso que a diario entreteje
la ilusión mordaz, despertando los silencios
De la espera adormecida en la penumbra maliciosa
Las interminables horas giran descontroladas
En sentido contrario al giro del reloj.
se pasean insomnes por los rosales
entre lujuriosos jardines de amor.
la luna misteriosa dora la penumbra
cual jardín en flor, donde esculpe
su mejores odas el deseo y la pasión.
El crepúsculo se viste con luciérnagas radiantes
cual faroles encendidos mirando el horizonte
sentados al sereno de tus ojos perdidos
acicalando sus mejores versos .
de los servidores del amor
sus alas despliega la noche
vuelan entre sábanas blancas
las caricias y una plegaria de amor.
Alas de tergal
Hombrecitos y mujercitas en miniatura
Madrigales escritos a cualquier hora
Que dibujan y vuelan los sueños
Atados a un barrilete en mágica aventura.
Inmensa sonrisa le pintan al vuelo
Y una mirada traviesa de hermosa fortuna
Con sus ojitos dormilones cual medias lunas de abril.
Excepcionales tréboles de cinco pétalos
Sus manitas, dos capullos a punto de abrir,
acuñando esperanzas y alegrías,
Haciendo malabares de ternuras sin igual.
Sedosa cabellera de la noche,
rubia cual los rayos del sol, pintada de auroras
o castaño de la tarde, da igual.
Muñequitas en danzas celestiales
Con sus faldas de fino organdí
Zapatillas de de verbenas y arco iris
Hacen su debut para ti.
Caritas matizadas de amapola y chocolate
Volando cual mariposa con sus alas de tergal
Correteando la luna, el viento y las estrellas
en el sacro universo de cristal.
Ligia Calderón Romero© DERECHOS RESERVADOS
29 de abril, 2008-05-01
Madrigales escritos a cualquier hora
Que dibujan y vuelan los sueños
Atados a un barrilete en mágica aventura.
Inmensa sonrisa le pintan al vuelo
Y una mirada traviesa de hermosa fortuna
Con sus ojitos dormilones cual medias lunas de abril.
Excepcionales tréboles de cinco pétalos
Sus manitas, dos capullos a punto de abrir,
acuñando esperanzas y alegrías,
Haciendo malabares de ternuras sin igual.
Sedosa cabellera de la noche,
rubia cual los rayos del sol, pintada de auroras
o castaño de la tarde, da igual.
Muñequitas en danzas celestiales
Con sus faldas de fino organdí
Zapatillas de de verbenas y arco iris
Hacen su debut para ti.
Caritas matizadas de amapola y chocolate
Volando cual mariposa con sus alas de tergal
Correteando la luna, el viento y las estrellas
en el sacro universo de cristal.
Ligia Calderón Romero© DERECHOS RESERVADOS
29 de abril, 2008-05-01
Espejismo
Adivino el péndulo de la clepsidra
con su tictac mudo y su ojo de cristal endurecido
seduciendo el minuto tocado por el último segundo
agónico de la tarde.
Una ráfaga de horas negras cuyo único candil
es una pequeña luciérnaga de alas rotas
que apenas mantiene su vuelo.
Cual candorosa niña
seduce al amor sin más espejismo
que su hermoso gladiolo
- para posar sus pies de oropel
y agitar sus alas al viento que retoca
sus notas cual bello ruiseñor -
de dulce néctar en su boca.
Avizoro un corazón partido, retorcido
entre los barrotes del olvido
y una litera casi gastada sobre el piso
apenas a unos pasos
del eco desafiante del péndulo
que balancea el redundante silencio
en el corazón mismo de cada hora.
Sin aliento, amordazada, recostada
en la esquina más próxima de la noche
- desnuda de ilusiones y pieles de sedas
hechas harapos que sollozan y muerden
los recuerdos, atados al mástil de la indiferencia
donde aquella crisálida no logró abrir sus alas
cuando apenas aspiraba a ser mariposa -
muere una ilusión de ojos serenos
y labios de fuego,
Ligia Calderón Romero© DERECHOS RESERVADOS
4 de mayo, 2008
con su tictac mudo y su ojo de cristal endurecido
seduciendo el minuto tocado por el último segundo
agónico de la tarde.
Una ráfaga de horas negras cuyo único candil
es una pequeña luciérnaga de alas rotas
que apenas mantiene su vuelo.
Cual candorosa niña
seduce al amor sin más espejismo
que su hermoso gladiolo
- para posar sus pies de oropel
y agitar sus alas al viento que retoca
sus notas cual bello ruiseñor -
de dulce néctar en su boca.
Avizoro un corazón partido, retorcido
entre los barrotes del olvido
y una litera casi gastada sobre el piso
apenas a unos pasos
del eco desafiante del péndulo
que balancea el redundante silencio
en el corazón mismo de cada hora.
Sin aliento, amordazada, recostada
en la esquina más próxima de la noche
- desnuda de ilusiones y pieles de sedas
hechas harapos que sollozan y muerden
los recuerdos, atados al mástil de la indiferencia
donde aquella crisálida no logró abrir sus alas
cuando apenas aspiraba a ser mariposa -
muere una ilusión de ojos serenos
y labios de fuego,
Ligia Calderón Romero© DERECHOS RESERVADOS
4 de mayo, 2008
lunes, 24 de marzo de 2008
Delirio de amor
El día que me des
tu primer beso de amor,
habré escrito mi último poema.
Sellaré mi libro de versos
y dormiré eternamente,
en el más inmenso de los sueños
y no despertaré jamás,
para que ese beso quede
aprisionado entre mis labios
y
nunca pueda escapar.
Ligia Calderón romero
25 de Octubre, 2007
©Derechos reservados
viernes, 7 de marzo de 2008
Viste la aurora su traje de invierno
y el diáfano perfume la rosa de los vientos.
Del atardecer, notas coloridas,
gorjea el jilguero.
Cierra la noche sus grandes persianas,
duermen sus versos sin sueño.
La avaricia se viste de gala
como flor en jardín de ensueño.
El manantial vestido de lluvia,
roba cristales de un jardín muy pequeño.
La luna arropada con traje de olvido,
al sol, recuesta sus coplas,
en un macizo roble sin dueño.
Ligia Calderón romero
27 de febrero, 2008
y el diáfano perfume la rosa de los vientos.
Del atardecer, notas coloridas,
gorjea el jilguero.
Cierra la noche sus grandes persianas,
duermen sus versos sin sueño.
La avaricia se viste de gala
como flor en jardín de ensueño.
El manantial vestido de lluvia,
roba cristales de un jardín muy pequeño.
La luna arropada con traje de olvido,
al sol, recuesta sus coplas,
en un macizo roble sin dueño.
Ligia Calderón romero
27 de febrero, 2008
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