miércoles, 7 de mayo de 2008

4

Obra maestra

Escribiré algún día mi obra maestra?
(No lo sé aún, el tiempo lo dirá. cuando esto suceda estaré mirando el zacate por la raíz, no es grato pensarlo, así que aún no,
No me decido a escribirla.)

Le daré tiempo al tiempo,
él se encargará.
Por ahora sólo tengo
simples obras para regalar:
Una acuarela dibujada
En suaves tonos pastel
Serenatas en la esquina
De mi florido vergel.

Una estatua de silencios
Con sus flagrantes alas de metal
desplegadas para el vuelo
de incierto porvenir
y una estela bosquejada
en un libro a punto de abrir.

Sueños de un abril fallido
Y una compañía mate senil
danzando tristezas,
Con Melancolías bordadas
en toda su belleza,
las zapatillas pintadas
del azul del cielo
barnizada sonrisa de arrebol
y una palabra silenciosa,
en los labios amordazada.

Unas manos frías repletas de caricias
el corazón vestido de ensoñación
unos ojos pintados de esperanza
Y una mochila de versos
con una estrella temprana
robada del universo.

20 de abril, 2008

3

acuarela de amor

Azul celeste caricia engalanada
Matutino beso pintado de arrebol.
Árbol robusto robas mis sueños,
dulce mirada me dejas al albor.

Azul celeste lejano horizonte
Acuarela en nubes de algodón
Rozando encajes de la mar serena
bello paisaje nos regla Dios.

Azul celeste color de la alborada
rizos de oro peinados por el sol
donde colgó sus alas de ensueños
con sus aromas y sonrisas el amor.

21 de abril, 2008

2

...Tomaré el té de la madrugada
con la exquisita compañía
de Soledad, ella, amiga fiel,
inseparable, de mañanas, tardes,
noches y madrugadas,
acicala las esperas, lustra los olvidos
y prepara las ausencias
se viste de pieles finas
y joyas lujuriosas,
entra por las ventanas,
se cuela por la puerta,
no tiene hora fija de llegada
y tampoco de partida,
se acomoda plácidamente
y cuesta desterrarla...

Tengo el sabor en mis labios
De un beso de amor
tengo un puñado de arena
justo del mar de tu ausencia
con una estrella dormida
colgada de mi existencia
tengo las manos vacías
con una sola esperanza
rompiendo sábanas blancas
corriendo sola en la playa
vagando en campos desiertos
rogando besos de fuego
caricias albas del cielomiradas verdes del campo.

1

Con rumbo hacia la montaña
entre senderos sin lumbre,
para que el camino alumbre
con su mirada de hazaña
lleva luciérnaga huraña
y una linterna gastada
que pende del firmamento
y danza un vals con el viento,
bella dama engalanada
menguante luna encantada.

subiendo por empedrados
divisa los bellos montes
descalzos sobre horizontes
refulgen hermosos prados
ante los ojos cansados
atrás quedó la ciudad,
semeja pomposo lago
radiante traje de mago
manantial de gran bondad
vestida con su oquedad.

ya de tanto caminar
despiertan sutil la aurora,
pendientes de cada hora
las aves con su trinar
gorjeando en el pinar
odas y cantos celestes
parásitas suspendidas
de suaves sedas teñidas
sobre los troncos agrestes
viven en pequeñas huestes.

sin titulo

Por él dejaría la vida en los harapos del destino
hecha jirones en el mar de sus suspiros.
Por un beso suyo muero entre dos soles
cuales ojos de verbenas que encienden mis sentidos.

Sus manos mariposas que vuelan presurosas
en mi jardín florido aún cuando ha llovido.
Entre mundos efímeros dos jardines de rosas
semejan aquellos astros de radiante lumbre.

Su fulgor, desatan la vil incertidumbre
del imaginario beso que a diario entreteje
la ilusión mordaz, despertando los silencios
De la espera adormecida en la penumbra maliciosa

Las interminables horas giran descontroladas
En sentido contrario al giro del reloj.
se pasean insomnes por los rosales
entre lujuriosos jardines de amor.

la luna misteriosa dora la penumbra
cual jardín en flor, donde esculpe
su mejores odas el deseo y la pasión.

El crepúsculo se viste con luciérnagas radiantes
cual faroles encendidos mirando el horizonte
sentados al sereno de tus ojos perdidos
acicalando sus mejores versos .

de los servidores del amor
sus alas despliega la noche
vuelan entre sábanas blancas
las caricias y una plegaria de amor.

Alas de tergal

Hombrecitos y mujercitas en miniatura
Madrigales escritos a cualquier hora
Que dibujan y vuelan los sueños
Atados a un barrilete en mágica aventura.

Inmensa sonrisa le pintan al vuelo
Y una mirada traviesa de hermosa fortuna
Con sus ojitos dormilones cual medias lunas de abril.

Excepcionales tréboles de cinco pétalos
Sus manitas, dos capullos a punto de abrir,
acuñando esperanzas y alegrías,
Haciendo malabares de ternuras sin igual.

Sedosa cabellera de la noche,
rubia cual los rayos del sol, pintada de auroras
o castaño de la tarde, da igual.

Muñequitas en danzas celestiales
Con sus faldas de fino organdí
Zapatillas de de verbenas y arco iris
Hacen su debut para ti.

Caritas matizadas de amapola y chocolate
Volando cual mariposa con sus alas de tergal
Correteando la luna, el viento y las estrellas
en el sacro universo de cristal.

Ligia Calderón Romero© DERECHOS RESERVADOS
29 de abril, 2008-05-01

Espejismo

Adivino el péndulo de la clepsidra
con su tictac mudo y su ojo de cristal endurecido
seduciendo el minuto tocado por el último segundo
agónico de la tarde.

Una ráfaga de horas negras cuyo único candil
es una pequeña luciérnaga de alas rotas
que apenas mantiene su vuelo.

Cual candorosa niña
seduce al amor sin más espejismo
que su hermoso gladiolo
- para posar sus pies de oropel
y agitar sus alas al viento que retoca
sus notas cual bello ruiseñor -
de dulce néctar en su boca.

Avizoro un corazón partido, retorcido
entre los barrotes del olvido
y una litera casi gastada sobre el piso
apenas a unos pasos
del eco desafiante del péndulo
que balancea el redundante silencio
en el corazón mismo de cada hora.

Sin aliento, amordazada, recostada
en la esquina más próxima de la noche
- desnuda de ilusiones y pieles de sedas
hechas harapos que sollozan y muerden
los recuerdos, atados al mástil de la indiferencia
donde aquella crisálida no logró abrir sus alas
cuando apenas aspiraba a ser mariposa -
muere una ilusión de ojos serenos
y labios de fuego,

Ligia Calderón Romero© DERECHOS RESERVADOS
4 de mayo, 2008